LA TENDINITIS EN EL TENDÓN DE AQUILES.

PAUTAS DE ACTUACIÓN.

Teniendo en cuenta que Tendinitis Aquílea representa el 11% de las lesiones provocadas por la carrera, porcentaje que aumenta hasta el 20% entre los deportistas que practican carrera de fondo, es una lesión que deben conocer bien los atletas que practican este tipo de deporte.

Los tendones son los nexos de unión entre los músculos y los huesos. Están formados por un 90% de colágeno, que aporta resistencia, y un 10% de Elastina, que aporta elasticidad, por lo que son capaces de resistir grandes tensiones aunque no poseen mucha elasticidad.

En este caso, el Tendón de Aquiles es el tendón conjunto de los músculos gemelos y sóleo.

Aunque popularmente el término “tendinitis” sugiere “inflamación”, estudios histológicos han demostrado que, en la mayoría de los casos, lo que se encuentran son lesiones microscópicas. Estas lesiones aparecen cuando se expone al tendón a un trabajo excesivo, hasta que es incapaz de resistir más carga, momento en el que aparece la lesión en forma de microrroturas.

En ese momento se desencadena una respuesta reparadora con aumento de la circulación y aparición de fibroblastos. Pero si se somete al tendón a cargas excesivas de trabajo durante este proceso de cicatrización, como poseen un metabolismo muy bajo y muy poco riego sanguíneo, en ocasiones no consigue su objetivo y aparecen zonas degeneradas (tendinosis), que facilitan la cronificación de la tendinitis, provocando una curación y la rehabilitación muy lentas.

El Tendón de Aquiles presenta dos zonas críticas, donde aparecen la mayoría de las lesiones:

  • A 4-6 cm de su inserción presenta una zona de muy escasa vascularización. Es la más frecuente.
  • En su inserción en el calcáneo: la transición tendón – cartílago – hueso también está mal irrigada.

Al tratarse de un síndrome de sobreesfuerzo, en ocasiones puede ser difícil determinar la causa exacta que lo provoca, aunque siempre se produce cuando la carga de trabajo supera la capacidad de resistencia del tendón.

Como factores de riesgo o causas que la pueden provocar podemos destacar:

  • Mala técnica de carrera, que es el más habitual, llegando hasta el 70% de los casos.
  • No realizar ejercicio físico regular en los años previos.
  • No calentar ni realizar estiramientos antes y después del ejercicio.
  • Usar calzado deportivo inadecuado: suela rígida, roce excesivo…
  • Alteraciones morfológicas: las más frecuentes son pie plano, rodilla vara y varo de calcáneo.
  • Aumento de la distancia recorrida o la intensidad de los entrenamientos y/o competición.
  • Modificar la superficie sobre la que se corre (a más dura e irregular).
  • Contracturas o retracciones de gemelos o sóleo (provocan una tensión extra al tendón).
  • Lesiones en otras regiones que modifican la carrera.
  • Correr en exceso cuesta abajo o cuesta arriba.

En cuanto a la clasificación, la más usada es la que indica el tiempo que lleva instaurada. Así tenemos:

  • TENDINITIS AGUDA, en la que los síntomas aparecen de forma rápida, generalmente producidas por microrroturas o irritaciones por fricciones sobre el tendón. Si se tratan correctamente, suelen curar de forma rápida.
  • TENDINITIS CRÓNICA, en la que los síntomas aparecen de forma lenta e insidiosa, generalmente como resultado de microrroturas repetidas, sin llegar a la curación entre unas y otras. Suelen responder mal ante cualquier tratamiento y curan muy lentamente.

Pero lo más importante es ¿QUÉ HACER FRENTE A UNA TENDINITIS AQUÍLEA?

Lo más frecuente es que aparezca por primera vez como una tendinitis leve. En este caso el primer objetivo es identificar el factor desencadenante y hacer un reposo relativo, evitando los ejercicios en los que intervienen el Tendón de Aquiles, aunque no necesariamente se debe suspender por completo la actividad deportiva.

Al terminar los entrenamientos se debe aplicar hielo para evitar la inflamación y realizar estiramientos muy suaves y lentos, siempre y cuando las molestias NO se centren en el Tendón.

Los días siguientes a la aparición de la tendinitis se debe continuar con los estiramientos y el frío, debiendo volver a la práctica deportiva cuando ya no moleste. Si la lesión es leve, podría hacerse incluso al día siguiente, aunque siempre es aconsejable hacer un reposo relativo durante unos días, y siempre comenzar la práctica deportiva de forma PROGRESIVA.

El problema viene cuando a una tendinitis no se le da el reposo suficiente, es decir, los factores que la perjudican sobrepasan su capacidad de cicatricación. Entonces aparecen recidivas y en muchos casos se convierte en una Tendinitis Crónica; apareciendo una degeneración del tendón, es decir, una tendinosis. Esta degeneración reduce la resistencia del tendón, lo que aumenta considerablemente el riesgo de roturas.

Si, por el contrario, el comienzo es brusco y el dolor es intenso, podría tratarse de una rotura, en cuyo caso se debe suspender inmediatamente la actividad deportiva y acudir a un especialista.

El diagnóstico de la tendinitis es eminentemente clínico, debiendo tener en cuenta si el dolor apareció de forma brusca o lenta, si es la primera vez que aparece, cuándo y dónde aparecieron las molestias, si hay signos de inflamación, aumento local de la temperatura, crepitación, limitación de la movilidad o impotencia funcional…

En cualquiera de los casos o ante la duda, es preferible acudir a un médico o a un Fisioterapeuta para que oriente a deportista en cuanto al tratamiento más adecuado y a cómo y cuándo volver a la práctica deportiva.

Generalmente cuanto antes sea captada por un Fisioterapeuta, mucho mejores serán los resultados, ya que, además de orientarle en su actividad deportiva, en caso de que lo necesite puede aplicar:

  • Medidas antiinflamatorias y regenerativas encaminadas a disminuir la inflamación, aumentar la capacidad de regeneración de los tejidos y aumentar la extensibilidad del tendón, pudiendo utilizar Ultrasonidos, Laser, Onda Corta, Magnetoterapia…
  • Estiramientos: siempre progresivos y con especial cuidado cuando las molestias se empiecen a notar en el tendón. En la fase aguda mejor activos o autoasistidos. En fases posteriores pueden ser más intensos, buscando incluso la tensión en el propio tendón mediante contracciones del gemelos/soleo excéntricas o en estiramiento. Si la tendinitis está controlada, y no hay ninguna contraindicación en realizar estiramientos intensos, se pueden realizar estiramiento con Electroestimulación.
  • Vendaje funcional con Venda Elástica Adhesiva (VEA) o Neuromuscular : asiste la función del triceps sural lo que reduce la tensión transmitida al tendón y limita su estiramiento. .
  • Talonera: para reducir tu tensión. Se debe retirar lo antes posible, ya que trabajarlo en estiramiento da muy buenos resultados.
  • El Masaje Transversal Profundo (MTP) da muy buenos resultados. Aunque también se puede aplicar en una fase subaguda, es preferible esperar a que la cicatriz tenga una resistencia moderada.
  • Crioterapia al terminar la sesión para evitar irritaciones provocadas por el tratamiento.

Para concluir, diremos que lo más importante frente a una tendinitis es determinar el factor que la ha provocado para poder eliminarlo o modificarlo, pero siempre debemos tener bien presente que ante una tendinitis, EL MEJOR TRATAMIENTO ES LA PREVENCIÓN.

Samuel Anciano Campo

Fisioterapeuta

 

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